CONFRONTACIONES de Ines Gomez.

Dime Tú,

¿Acaso conoces el silencio profundo del caracol?

¿Acaso escuchas el ruido del profundo mar?

¿Acaso cuando duermes escuchas el sonoro encanto de la noche?

Esta corta y profunda poesía acompaña mi diario vivir. Surgió de mi trabajo final cuando terminé mis estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes. Yo me transformaba con el color y a la vez jugueteaba con la textura con tal fuerza que vibraba con el sonido, lo que me llevó a confrontar mi tesis de artes plásticas. Ese encuentro cada vez más con mi silencio y conmigo misma me llevaba a sentir la vida a través del sonido y de las vibraciones, a través de la imaginación en toda su libertad.

A la edad de siete años empecé a sentir que algo me faltaba, y esto ocurrió cuando estaba cursando primero de primaria y no escuchaba cuando la profesora pronunciaba mientras escribía unas oraciones en el tablero. A sus preguntas yo no respondía y esto me creó mucha confusión. Sin embargo la pasión por el estudio y la curiosidad de aprender más y más perseveraba y seguí adelante haciendo grandes esfuerzos para entender lo que no podía escuchar. A los catorce años me empecé ayudar con mi primer audífono que me regaló mi padre y me motivé más al descubrir nuevos sonidos, ruidos, y sobre todo la voz humana que diferencia a cada persona en su expresividad.

Tuve que repetir primero de primaria y continué mis estudios hasta terminar bachillerato en un colegio para oyentes donde me ayudó mi novio. Sin embargo mis esfuerzos por seguir aprendiendo no se desvanecieron, pues valía la pena continuar, y empecé a estudiar diseño y delineación de interiores que por dificultades económicas tuve que interrumpir. Ha sido tanta mi voluntad y las ganas de seguir aprendiendo que no me di por vencida y pasado un tiempo pude estudiar pintura que era lo que tanto anhelaba y a la cual me seguí dedicando en mi casa y asistiendo a talleres. En cuanto a mi audición he rebajado tres decibeles más. Tengo también problemas de visión, recibí una crioterapia preventiva porque padezco de una retinitis pigmentosa; luego fui operada de cataratas donde me laceraron accidentalmente la córnea del ojo izquierdo y me tuvieron que hacer un trasplante de córnea. Posteriormente me descubrieron síndrome de Usher y tengo que estar controlando constantemente la presión de mis ojos. En este momento uso audífonos en los dos oídos y me ayudo con lectura labial, también uso lentes y aún así tengo visión dificultosa en el ojo izquierdo. Vivo con mi hermana Luz Estella que tiene dos discapacidades, la auditiva y es invidente. Es una mujer que admiro mucho por su persistencia y valentía frente a la vida. Trabajamos actualmente juntas en una microempresa con mi padre confeccionando correas y collares para moscotas.

El silencio en el que tantos años he estado sumergida ha sido mi gran compañero y amigo y me ha enseñado a descubrir su sonido, el de la vida en todas sus manifestaciones. El sonido del silencio camina sobre mis pasos en este esfuerzo por seguir viviendo, a pesar de mis limitaciones, en un mundo humano que es totalmente visual y auditivo que ha perdido poco a poco sus otros sentidos...

INÉS GÓMEZ BETANCUR

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